Los implantes dentales son una opción de tratamiento para sustituir dientes perdidos, pero alrededor de ellos siguen existiendo muchas ideas que pueden generar dudas: que duelen mucho, que duran toda la vida, que siempre requieren meses de espera o que no pueden colocarse cuando hay poco hueso.

Algunas de estas afirmaciones parten de experiencias reales, pero se han convertido en generalizaciones que no sirven para todos los pacientes.

Antes de decidir si un implante es la solución adecuada, merece la pena distinguir entre lo que sabemos y lo que depende de las circunstancias de cada boca.

Mito 1. «Colocarse un implante dental duele mucho»

Realidad: la intervención se realiza habitualmente con anestesia local y el dolor posterior es variable.

Durante la cirugía, la anestesia permite trabajar sin dolor en la zona correctamente anestesiada, aunque el paciente puede percibir presión o vibración.

Después pueden aparecer molestias, inflamación o sensibilidad durante unos días. Su intensidad depende de la complejidad del procedimiento, de los tejidos intervenidos y de la respuesta individual.

No es correcto prometer que colocar un implante nunca duele, pero tampoco debemos asumir que necesariamente será una experiencia muy dolorosa.

Mito 2. «Los implantes dentales duran toda la vida»

Realidad: pueden mantenerse muchos años, pero no existe una garantía de duración indefinida.

La supervivencia de los implantes dentales a largo plazo puede ser elevada cuando están correctamente indicados, tratados y mantenidos.

Sin embargo, pueden aparecer complicaciones biológicas, como enfermedades periimplantarias, o problemas mecánicos que afecten a la prótesis o a sus componentes.

El mantenimiento profesional, la higiene diaria, el control de la enfermedad periodontal y factores como el tabaquismo influyen en su evolución.

Además, conviene diferenciar el implante integrado en el hueso de la corona o prótesis que soporta: sus necesidades de mantenimiento y reparación no son necesariamente las mismas.

Mito 3. «Si tengo poco hueso, no puedo llevar implantes»

Realidad: la falta de hueso puede dificultar el tratamiento, pero no siempre lo impide.

Cuando se pierde un diente, el hueso que lo rodeaba puede sufrir cambios y disminuir progresivamente de volumen.

En determinados pacientes, la cantidad o distribución del hueso disponible puede complicar la colocación de implantes.

Sin embargo, existen diferentes alternativas de planificación y tratamiento que deben estudiarse individualmente.

Dependiendo del caso, puede ser posible utilizar técnicas de regeneración ósea, modificar la posición o las dimensiones de los implantes, o plantear otras soluciones protésicas.

Esto no significa que siempre sea posible colocar implantes ni que todos los pacientes necesiten injertos.

La decisión debe basarse en la exploración clínica y en las pruebas de imagen justificadas.

Mito 4. «Siempre hay que esperar varios meses para tener dientes»

Realidad: en determinados casos puede realizarse carga inmediata, pero no está indicada para todos los pacientes.

La carga inmediata consiste en colocar una prótesis sobre los implantes dentro de un periodo muy corto después de la cirugía, cuando se cumplen las condiciones necesarias.

Puede ser una alternativa en algunos tratamientos unitarios y también en determinadas rehabilitaciones completas.

Sin embargo, para decidir si es viable debemos valorar aspectos como la estabilidad primaria de los implantes, la cantidad y calidad del hueso, las condiciones de la mordida y el diseño de la prótesis.

Además, tener una prótesis provisional fija de forma temprana no significa que el implante ya haya completado su osteointegración.

En otros casos resulta más prudente esperar antes de conectar la prótesis.

El objetivo no debería ser colocar dientes lo más rápido posible, sino elegir el protocolo adecuado para cada situación.

Mito 5. «Un implante es mejor que un diente natural»

Realidad: cuando un diente puede conservarse con un pronóstico razonable, su mantenimiento suele ser la primera opción que debemos valorar.

Los implantes permiten rehabilitar ausencias dentales, pero no son una razón para extraer dientes que todavía pueden tratarse adecuadamente.

Antes de recomendar una extracción, debemos estudiar si existen alternativas conservadoras, periodontales, endodónticas o restauradoras.

Un implante no reproduce por completo las características biológicas de un diente natural, incluido su ligamento periodontal.

Por eso, la elección entre conservar un diente y sustituirlo debe basarse en su pronóstico y en las circunstancias clínicas, no en la idea de que un implante es siempre superior.

Mito 6. «Si me faltan todos los dientes, necesito un implante por cada pieza»

Realidad: una rehabilitación completa puede apoyarse en un número de implantes inferior al de dientes que sustituye.

Cuando una persona ha perdido todos los dientes de una arcada, no necesariamente necesita colocar un implante por cada diente ausente.

Existen rehabilitaciones completas sobre varios implantes que permiten sostener una prótesis diseñada para recuperar la función masticatoria y la estética dental.

El número de implantes, su distribución y el tipo de prótesis dependen de factores como el hueso disponible, la anatomía, las fuerzas de mordida y el diseño protésico.

No existe un número universal válido para todas las bocas.

También debemos distinguir entre prótesis fijas y prótesis removibles retenidas por implantes, porque no ofrecen exactamente las mismas características.

Mito 7. «Los implantes no necesitan cuidados porque no tienen caries»

Realidad: aunque un implante no desarrolla caries, los tejidos que lo rodean pueden enfermar.

Los implantes están fabricados con materiales que no sufren caries como los dientes naturales.

Sin embargo, alrededor de ellos existen encía, mucosa y hueso que necesitan mantenerse sanos.

La acumulación de biofilm puede favorecer la aparición de mucositis periimplantaria y, en determinados casos, periimplantitis, una enfermedad que puede producir pérdida de soporte óseo alrededor del implante.

Por eso, las prótesis sobre implantes necesitan una higiene adaptada a su diseño y revisiones de mantenimiento.

Un implante que no duele tampoco está necesariamente libre de complicaciones.

Mito 8. «Si tengo periodontitis, nunca podré colocarme implantes»

Realidad: los antecedentes de periodontitis aumentan determinados riesgos, pero no constituyen por sí solos una contraindicación absoluta.

La periodontitis es una enfermedad inflamatoria que afecta a los tejidos de soporte de los dientes.

Los pacientes con antecedentes de periodontitis pueden presentar mayor riesgo de complicaciones periimplantarias, especialmente cuando la enfermedad no está controlada o no se realiza un mantenimiento adecuado.

Antes de planificar implantes, es importante valorar y tratar la enfermedad periodontal activa cuando corresponda.

Después, el seguimiento periodontal y periimplantario resulta especialmente relevante.

El hecho de haber tenido periodontitis no significa automáticamente que el tratamiento con implantes sea imposible.

Mito 9. «Si un implante fracasa, ya no podré volver a tener otro»

Realidad: en algunos casos es posible realizar un nuevo tratamiento, pero primero hay que estudiar la causa del fracaso.

Un implante puede fracasar por diferentes motivos, entre ellos problemas durante la osteointegración o complicaciones biológicas posteriores.

Cuando ocurre, debemos analizar las condiciones de los tejidos, la disponibilidad ósea, los antecedentes médicos y periodontales y las características del tratamiento anterior.

En determinadas circunstancias puede ser posible colocar otro implante, aunque a veces sea necesario tratar previamente los tejidos o modificar el plan de rehabilitación.

En otros casos puede resultar más conveniente una alternativa protésica diferente.

Lo importante es no repetir el tratamiento sin comprender previamente qué ha ocurrido.

¿Cómo saber si los implantes dentales son adecuados para mí?

Más allá de los mitos, la pregunta realmente importante es qué necesita cada paciente.

No es lo mismo sustituir un diente aislado que rehabilitar una boca con numerosas ausencias, dientes deteriorados o problemas periodontales.

En algunas personas será posible conservar parte de su dentición y combinar tratamientos restauradores con implantes. En otras, la rehabilitación puede requerir una planificación más amplia.

La exploración, el estudio de los tejidos, la valoración de la mordida y las pruebas complementarias que estén indicadas permiten establecer las alternativas de tratamiento.

Implantes dentales en Sevilla: decidir con información, no con mitos

Cuando una persona se plantea colocarse implantes dentales, es habitual que llegue a la consulta con dudas sobre el dolor, el tiempo de tratamiento, la cantidad de hueso o la duración de los resultados.

En Clínica Dental Doctor Babío, en Sevilla, el punto de partida es estudiar la situación de cada boca y valorar tanto las posibilidades de conservación de los dientes como las alternativas de rehabilitación cuando existen ausencias dentales.

Si te faltan dientes, tienes una prótesis que no te resulta cómoda o quieres saber si es posible rehabilitar tu boca mediante implantes, puedes solicitar una valoración para conocer las opciones que podrían estar indicadas en tu caso.

Dr. Raúl Babío Arjona · Odontólogo · Colegiado n.º 41003360

Fuentes clínicas consultadas