Cuando la encía se retrae y deja parte de la raíz de un diente al descubierto, muchas personas se preocupan inicialmente por el cambio en la apariencia de su sonrisa. Sin embargo, una recesión de encía no es únicamente una cuestión estética.

La pérdida o desplazamiento del tejido gingival puede dejar superficies radiculares expuestas, favorecer la aparición de sensibilidad y modificar las condiciones de protección de los tejidos que rodean al diente.

En determinados pacientes, un injerto de encía puede formar parte del tratamiento para aumentar el tejido disponible, mejorar su grosor o intentar cubrir una raíz expuesta.

No obstante, tener la encía retraída no significa automáticamente que sea necesario realizar un injerto.

El primer paso es determinar por qué se ha producido la recesión y estudiar las características concretas de cada diente y de sus tejidos.

¿Qué es una recesión de encía?

Hablamos de recesión gingival cuando el margen de la encía se desplaza y deja expuesta una parte de la raíz del diente.

El paciente puede percibir que uno o varios dientes parecen más largos que antes o notar que la línea de la encía ya no mantiene el mismo nivel.

También puede aparecer sensibilidad dental, especialmente ante estímulos como el frío, debido a la exposición de superficies radiculares que anteriormente estaban protegidas por la encía.

Las recesiones pueden afectar a un único diente o presentarse en varias zonas de la boca y sus características pueden ser muy diferentes de un paciente a otro.

Por eso, antes de plantear un tratamiento es necesario estudiar no solamente cuánto se ha retraído la encía, sino también las condiciones de los tejidos y las posibles causas que han contribuido a que ocurra.

¿Por qué se retraen las encías?

No existe una única causa.

La aparición y evolución de una recesión puede estar relacionada con diferentes factores, y conocerlos resulta especialmente importante para evitar tratar únicamente la consecuencia sin actuar sobre aquello que puede estar favoreciendo el problema.

Entre los aspectos que deben valorarse se encuentran la salud periodontal, las características y el grosor de los tejidos, la posición del diente y posibles factores traumáticos.

Incluso determinados hábitos de higiene realizados de forma traumática pueden contribuir a lesionar los tejidos gingivales.

Por este motivo, antes de realizar un injerto de encía debemos diagnosticar qué está ocurriendo y valorar si existen factores que deban corregirse o controlarse.

¿Qué es un injerto de encía?

Un injerto de encía es un procedimiento de cirugía mucogingival o periodontal destinado a aumentar o reconstruir los tejidos blandos en una determinada zona.

Dependiendo de las características del caso, puede utilizarse tejido del propio paciente —frecuentemente procedente del paladar en determinadas técnicas— o pueden considerarse otros materiales y procedimientos cuando estén indicados.

El tejido se coloca y estabiliza en la zona que necesita ser tratada con el objetivo establecido previamente durante la planificación.

Existen diferentes técnicas de injerto y la elección depende de las características de la recesión, de los tejidos disponibles y del objetivo que se quiera conseguir.

¿Para qué sirve un injerto de encía?

No todos los injertos tienen exactamente el mismo objetivo.

Dependiendo de la situación clínica, el tratamiento puede plantearse para aumentar el grosor o la cantidad de tejido gingival, mejorar las condiciones de los tejidos alrededor de un diente o intentar cubrir parcial o completamente una raíz expuesta cuando las características del defecto permiten plantearlo.

En determinados pacientes, la cobertura de raíces expuestas también puede contribuir a disminuir la sensibilidad y mejorar la apariencia de la sonrisa.

Lo importante es entender que “injerto de encía” no describe un único procedimiento ni garantiza un mismo resultado para todos los pacientes.

¿Se puede volver a cubrir una raíz que ha quedado expuesta?

En determinados casos sí puede conseguirse una cobertura importante de la superficie radicular, pero no podemos asegurar de antemano que una raíz vaya a quedar cubierta completamente.

El resultado depende de numerosos factores: las características de la recesión, la posición del diente, los tejidos disponibles, el soporte periodontal y la técnica indicada, entre otros.

Por eso evitamos plantear el injerto como una intervención con un resultado estético predeterminado.

Primero debemos estudiar qué podemos conseguir razonablemente en ese caso concreto.

¿Todos los pacientes con encías retraídas necesitan un injerto?

No.

Este es probablemente uno de los conceptos más importantes.

Una recesión gingival debe ser evaluada, pero la presencia de una raíz expuesta no significa automáticamente que haya que realizar una cirugía.

En algunos casos puede ser suficiente controlar los factores que están favoreciendo la recesión y realizar un seguimiento.

En otros puede existir una indicación para aumentar el tejido gingival o realizar una técnica de cobertura radicular.

La decisión debe realizarse después de estudiar individualmente las condiciones de los tejidos y las características de la recesión.

¿De dónde se obtiene el tejido?

Existen diferentes técnicas.

En algunos procedimientos se obtiene tejido del paladar del propio paciente, que posteriormente se coloca en la zona que queremos tratar.

Dentro de la cirugía mucogingival existen diferentes tipos de injertos y diseños quirúrgicos, y la elección depende del objetivo que queramos conseguir y de las características anatómicas del caso.

También existen determinados biomateriales que pueden utilizarse como alternativas en situaciones seleccionadas.

Por eso la técnica debe seleccionarse después del diagnóstico, y no al revés.

¿Duele un injerto de encía?

El procedimiento se realiza utilizando anestesia local para evitar dolor durante la intervención.

Después de la cirugía es posible presentar molestias, inflamación o sensibilidad durante el proceso de cicatrización.

La experiencia postoperatoria dependerá del tipo y extensión de la intervención y de si ha sido necesario obtener tejido de otra zona de la boca.

Antes del tratamiento debemos explicar al paciente qué procedimiento está indicado, cómo será el postoperatorio y qué cuidados deberá seguir.

¿Cuánto tarda en cicatrizar?

La cicatrización no debe entenderse como un momento único.

Los tejidos pasan por distintas fases después de la intervención.

Aunque las molestias iniciales y la apariencia de la zona van evolucionando durante las primeras semanas, la maduración de los tejidos continúa posteriormente.

Durante este periodo es especialmente importante respetar las indicaciones de higiene, alimentación y cuidados de la zona intervenida.

También realizamos controles para comprobar cómo evoluciona el tejido y determinar progresivamente cuándo puede retomarse la higiene habitual de la zona.

Injertos de encía alrededor de implantes dentales

Los injertos de tejido blando no se utilizan exclusivamente alrededor de dientes naturales.

En determinadas situaciones también podemos necesitar mejorar el volumen o las características de los tejidos que rodean un implante dental.

Esto es especialmente relevante porque, en implantología, no solamente debemos pensar en el implante y el hueso.

La planificación y el mantenimiento de los tejidos blandos también pueden formar parte del tratamiento.

El injerto de encía no es solamente un tratamiento estético

Una encía retraída puede preocupar al paciente porque el diente parece más largo o porque la sonrisa ha cambiado.

La estética puede ser uno de los motivos para consultar y es un aspecto que puede formar parte de la planificación.

Pero el diagnóstico no debe limitarse únicamente a la estética.

Debemos estudiar la salud periodontal, la protección de los tejidos, la sensibilidad, la evolución de la recesión y las condiciones necesarias para mantener una higiene adecuada.

Injerto de encía en Sevilla: primero diagnosticar, después tratar

En Clínica Dental Doctor Babío, en Sevilla, abordamos las recesiones de encía de forma individualizada.

Si observas que un diente parece cada vez más largo, que la encía se está retirando, que una raíz ha quedado expuesta o has comenzado a notar sensibilidad en esa zona, lo adecuado es valorar primero qué está ocurriendo y por qué.

No todas las recesiones necesitan cirugía y no existe una única técnica de injerto válida para todos los casos.

Estudiamos el estado periodontal, las características de la encía, el diente afectado y los factores que pueden estar relacionados con la recesión para determinar si es necesario tratarla y, en ese caso, cuál es la alternativa adecuada.

El objetivo no es simplemente “poner más encía”, sino conseguir unas condiciones de los tejidos compatibles con salud, estabilidad y mantenimiento a largo plazo.

Dr. Raúl Babío Arjona · Odontólogo · Colegiado n.º 41003360