Perder un diente puede parecer un problema menor, especialmente cuando se trata de una muela que apenas se ve al sonreír.

Muchas personas se acostumbran a masticar por el lado contrario y, mientras no sienten dolor, consideran que no necesitan hacer nada.

Sin embargo, la pérdida de una pieza dental puede provocar cambios que van más allá del espacio que queda vacío. Los dientes vecinos, el hueso, la mordida y la forma de masticar pueden verse afectados con el tiempo.

No todas las ausencias dentales tienen las mismas consecuencias. Depende de qué diente falte, cuántos se hayan perdido, del estado de los dientes restantes y de las características de cada paciente.

1. Los dientes vecinos pueden desplazarse

Los dientes mantienen relaciones de contacto y posición con las piezas que los rodean.

Cuando se pierde un diente, los dientes adyacentes pueden inclinarse o desplazarse progresivamente hacia el espacio vacío.

Estos movimientos no ocurren necesariamente en todos los pacientes ni a la misma velocidad, pero pueden modificar los contactos entre los dientes y dificultar una futura rehabilitación.

Por ejemplo, si una muela se inclina hacia el espacio dejado por otra, puede reducir el espacio disponible para colocar posteriormente una prótesis o una corona sobre implante.

En determinados casos, estos cambios pueden hacer necesario un tratamiento ortodóncico previo.

2. El diente contrario puede cambiar de posición

Cuando perdemos una muela, también puede verse afectado el diente con el que contactaba al morder.

En algunas situaciones, el diente antagonista puede desplazarse hacia el espacio que ha quedado sin oposición. Este fenómeno se conoce como sobreerupción.

La sobreerupción puede alterar el plano oclusal y complicar la recuperación posterior de una mordida adecuada.

Por eso, al estudiar una ausencia dental, no debemos observar únicamente el hueco: también hay que valorar los dientes de la arcada contraria.

3. El hueso de la zona puede perder volumen

Esta es una de las consecuencias más relevantes, especialmente cuando se plantea colocar un implante dental.

El hueso alveolar es el que rodea y sostiene las raíces de los dientes. Después de una extracción, la zona experimenta un proceso natural de remodelación.

Como consecuencia, el reborde óseo puede perder anchura y altura, especialmente durante los primeros meses, aunque los cambios pueden continuar posteriormente.

La magnitud de esa pérdida varía según la localización del diente, las condiciones del hueso y otros factores individuales.

Esto no significa que dejar pasar unos meses impida colocar un implante. Sin embargo, en determinados pacientes la reducción de hueso puede hacer que una rehabilitación posterior resulte más compleja.

Por eso conviene valorar las alternativas de reposición dental antes de que transcurra demasiado tiempo, siempre que las circunstancias clínicas lo permitan.

4. Puede cambiar la forma de masticar

Cuando falta una pieza posterior, algunas personas comienzan a utilizar preferentemente el lado contrario para masticar.

Si faltan varias muelas, la superficie disponible para triturar los alimentos puede reducirse considerablemente.

Esto puede dificultar la masticación de determinados alimentos y hacer que el paciente modifique sus hábitos alimentarios.

No significa que perder una muela provoque necesariamente problemas digestivos, pero sí que una pérdida importante de soporte posterior puede afectar a la eficiencia masticatoria.

En rehabilitaciones extensas, recuperar contactos dentales funcionales es uno de los objetivos fundamentales del tratamiento.

5. La mordida puede perder estabilidad

Los dientes funcionan como parte de un sistema en el que intervienen también los músculos masticatorios, las articulaciones temporomandibulares y los tejidos de soporte.

Cuando faltan piezas, especialmente si son varias, pueden producirse cambios en la distribución de los contactos oclusales.

Algunos dientes restantes pueden recibir fuerzas diferentes a las que soportaban anteriormente.

La importancia de estos cambios depende del número de dientes ausentes, su posición, el estado periodontal y la forma de morder.

Es importante aclarar que perder un diente no provoca inevitablemente bruxismo ni trastornos de la articulación temporomandibular. Son problemas multifactoriales y no debemos atribuirlos automáticamente a una ausencia dental.

6. Los dientes restantes pueden resultar más difíciles de mantener

Cuando un diente se inclina o cambia de posición, pueden aparecer zonas de difícil acceso para la higiene.

Esto puede favorecer la acumulación de placa bacteriana y dificultar la limpieza de determinadas superficies.

Si además existen problemas periodontales previos, resulta especialmente importante mantener un control adecuado de los dientes que permanecen en boca.

Por tanto, después de perder una pieza dental conviene revisar no solo el espacio vacío, sino también el estado de los dientes vecinos.

7. Perder varios dientes puede modificar el soporte de los labios y la apariencia facial

La pérdida de una única muela posterior no suele producir por sí sola un cambio facial evidente.

Sin embargo, cuando se pierden numerosos dientes, especialmente en ambas arcadas, pueden producirse modificaciones en el soporte de los labios, la dimensión vertical de la mordida y la apariencia del tercio inferior de la cara.

Estos cambios dependen de la extensión de la pérdida dentaria, del desgaste de los dientes restantes y de la situación de los tejidos.

En pacientes con pérdidas dentales extensas, una rehabilitación oral bien planificada puede contribuir a recuperar el soporte protésico y las relaciones funcionales y estéticas que se hayan visto alteradas.

¿Qué ocurre cuando faltan varias muelas o casi todos los dientes?

La situación es diferente cuando no hablamos de una sola pieza, sino de una pérdida dental progresiva.

Algunas personas comienzan perdiendo una muela y, con los años, acumulan varias ausencias, restauraciones deterioradas o dientes con problemas periodontales.

En estos casos, el tratamiento puede requerir algo más que sustituir cada diente de manera aislada.

Es necesario estudiar cómo se relacionan ambas arcadas, qué dientes pueden conservarse, cuáles tienen un pronóstico desfavorable y cómo recuperar una masticación funcional.

Este planteamiento se conoce como rehabilitación oral integral.

No implica necesariamente extraer todos los dientes ni colocar implantes en toda la boca. Puede combinar tratamientos conservadores, periodontales, restauradores, prótesis e implantes, según las necesidades de cada paciente.

¿Es obligatorio sustituir todos los dientes que se pierden?

No necesariamente.

Aunque muchas ausencias dentales pueden beneficiarse de una rehabilitación, no existe una indicación universal para sustituir todas las piezas perdidas.

Por ejemplo, la ausencia de determinadas muelas del juicio no suele requerir reposición. En otras situaciones, puede ser razonable mantener un espacio sin rehabilitar si la función, la estabilidad y el pronóstico general son adecuados.

La decisión depende de la posición del diente ausente, de la mordida, de los dientes restantes y de las necesidades del paciente.

Lo importante es que la decisión de no reponer un diente sea consciente y esté basada en una valoración clínica, no únicamente en la ausencia de dolor.

¿Qué opciones existen para sustituir los dientes perdidos?

Existen distintas alternativas, y cada una presenta indicaciones, ventajas y limitaciones.

Implantes dentales

Permiten sustituir dientes ausentes mediante una estructura implantada en el hueso que sirve de soporte a una corona o prótesis.

Una de sus ventajas es que, en muchos casos, permiten rehabilitar el espacio sin tener que tallar los dientes vecinos.

Sin embargo, requieren una planificación adecuada y no están indicados para todos los pacientes.

Puentes dentales

Son prótesis fijas que utilizan dientes o implantes como soporte para sustituir una o varias piezas ausentes.

En los puentes convencionales sobre dientes, puede ser necesario preparar los dientes pilares.

Pueden ser una alternativa adecuada dependiendo del estado de las piezas vecinas y del plan restaurador.

Prótesis removibles

Permiten sustituir varias piezas mediante una prótesis que el paciente puede retirar para su higiene.

Existen diferentes diseños y materiales, con características funcionales y de comodidad distintas.

Rehabilitación oral integral

Cuando existen múltiples ausencias, desgaste importante, problemas de mordida o dientes con pronósticos diferentes, puede ser necesario estudiar la boca de manera conjunta.

En estos casos, el objetivo es establecer un plan de tratamiento que recupere la función y permita mantener una situación bucodental estable dentro de las posibilidades clínicas.

¿Cuánto tiempo puedo estar sin reponer una muela?

No existe un plazo máximo universal.

Algunos pacientes pueden permanecer bastante tiempo con una ausencia dental sin desarrollar alteraciones importantes. En otros, los cambios de posición dentaria o la pérdida de volumen óseo pueden dificultar el tratamiento posterior.

Si acabas de perder una pieza o te han recomendado una extracción, conviene valorar desde el principio si será necesaria su reposición.

Esto permite estudiar las distintas alternativas y, cuando esté indicado, planificar medidas para preservar el hueso o facilitar una futura rehabilitación.

Recuperar los dientes perdidos en Sevilla: estudiar toda la boca antes de decidir

Cuando faltan varios dientes, el problema no siempre se limita a los espacios vacíos.

Puede haber cambios en la mordida, dificultades para masticar, desplazamientos dentarios o pérdida de soporte óseo que conviene valorar conjuntamente.

En Clínica Dental Doctor Babío, en Sevilla, estudiamos el estado de los dientes que permanecen en boca, los tejidos de soporte y las posibilidades de rehabilitación antes de establecer un plan de tratamiento.

En algunos pacientes será suficiente sustituir una pieza. En otros, puede resultar más adecuado plantear una rehabilitación oral que contemple la boca en su conjunto.

Si te faltan dientes, has perdido varias muelas o llevas tiempo pensando en «arreglarte la boca», puedes solicitar una valoración para conocer qué opciones existen y cuáles podrían ser adecuadas para tu situación.

Dr. Raúl Babío Arjona · Odontólogo · Colegiado n.º 41003360

Fuentes científicas consultadas